Bueno, pues por fin, hoy he podido probar el Fluence Z.E. en el conce de Leioa Berri. En su página web tienen un vínculo directo para pedir una prueba y esta vez no han puesto ninguna pega, al contrario, el comercial (Mikel) se ha desvivido por explicarme cada detalle, aunque yo me he ido "estudiado" a la prueba.
La impresión general, a mi gusto, ha sido de sobresaliente, mucho mejor de lo que esperaba. Si antes de hoy me atraía mucho el concepto eléctrico del coche, a partir de hoy estoy totalmente enamorado. No tiene nada que ver con un coche de motor térmico, ya que la suavidad, el silencio, la comodidad, y la respuesta del motor son excepcionales.
Lo primero que sorprende es la
ausencia total de ruido. Aceleras y parece que el coche va "muerto" (como cuando se te cala), pero al pisar un poco el motor te ofrece desde abajo absolutamente
todo el par, y el empuje que te da es de "coche grande". No se nota para nada que pesa más de 1.600 kg, al contrario,
en conducción es ágil y responde a un acelerón de manera inmediata, sin vacíos y sin tener que "apretarle". Se hace raro no oir un motor revolucionándose al acelerar con decisión y sentir que empuja como un Mercedes de 200 CV... ¡cuando sólo tiene 90!
Al volante es idéntico a nuestro Mégane III: misma comodidad, mismo aplomo, misma ergonomía.
Se conduce como un coche pequeño y no se nota torpón. Las suspensiones son firmes y la rodadura es muy suave. Se me hace muy raro no tener que pisar nunca el embrague ni tocar la palanca de cambios, más que para seleccionar la "P" en un semáforo en rojo. De parado sale como un tiro si lo necesitas, tiene mucho más tirón que el nuestro, con turbo y 110 CV. Tampoco le cuesta coger velocidad si lo necesitas, en eso no hay diferencia con un coche normal.
En cuanto a la
autonomía, en teoría es de unos 180 kms, escasos para un uso un poco intensivo. Pero lo que me ha sorprendido es que, en las deceleraciones y frenadas, y también al bajar cuestas (por aquí hay muchas),
el coche recupera y carga las baterías, con lo cual en un recorrido que hemos realizado de unos 9 kms, sólo ha perdido 2 kms de autonomía (la va recalculando contínuamente). Esto quiere decir que, en un uso urbano, el consumo funciona al contrario que en un vehículo con motor térmico. En las continuas arrancadas y frenadas en semáforos, el coche consume menos batería que si conducimos de manera constante por autovía, por ejemplo.
La única pega que le veo es que, para ser tan grande (casi 4,80 m), tiene un maletero muy pequeño, perjudicado por el alojamiento de las baterías, tras los asientos, con lo cual sería poco válido para viajes. Además, la autonomía tan escasa le deja restringido a un uso urbano o inter-urbano, donde sería un coche ideal, siempre que puedas recargarlo a diario. Creo que para esto, el Zoe será un coche muchísimo mejor, ya que con las proporciones de un Clio y unos 300 kms de autonomía será una bomba de utilitario. Y si es tan suave y divertido de conducir como el Fluence Z.E., será un éxito rotundo.
Unas fotillos de la maravilla de Renault:
